lunes, 31 de agosto de 2009

Estrategias para trabajar con el adolescente con trastornos de alimentación

Los trastornos de alimentación son alteraciones en la conducta alimenticia y tienden a aparecer en la adolescencia porque en esa etapa la preocupación por el aspecto físico aumenta.
El término "trastornos de la alimentación" hace referencia a una variedad de trastornos. La característica común de todos ellos es la conducta alimentaria anormal. Estos trastornos son problemas serios de salud mental y pueden poner en peligro la vida.
Suelen comenzar en la adolescencia y con frecuencia se presentan con depresión, trastornos de ansiedad y abuso de drogas. También pueden presentar problemas físicos graves, como afecciones coronarias o insuficiencia renal. En los casos más graves, los trastornos alimenticios pueden provocar desnutrición grave o incluso, la muerte.
Los trastornos de la alimentación también pueden crear problemas emocionales. Cuando una persona vive obsesionada con el peso, es difícil que logre concentrarse en otra cosa. Muchas veces, la gente con trastornos de la alimentación se aísla y se vuelve menos sociable.
Las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de tener trastornos de la alimentación. Entre 3 y 5 por ciento de todas las adolescentes sufren de un trastorno de la alimentación diagnosticable.
El tratamiento incluye supervisión, tratamientos de salud mental, asesoramiento nutricional y, algunas veces, medicinas.
Trastornos en la alimentación frecuentes entre los adolescentes y adultos jóvenes son:
Anorexia
La gente que sufre de anorexia tiene mucho miedo de engordar y tiene una imagen distorsionada de las dimensiones y la forma de su cuerpo. Por eso es que no pueden mantener un peso corporal normal. Algunas personas anoréxicas restringen su ingesta de alimentos haciendo dieta, ayuno o ejercicio físico excesivo. Apenas comen y lo poco que ingieren se convierte en una obsesión.

Bulimia
La persona que la padece se da grandes atracones de comida y después trata de compensarlo con medidas drásticas, como el vómito forzado o el ejercicio físico excesivo, para evitar subir de peso. Con el tiempo, estas medidas pueden resultar peligrosas.

Trastorno por atracón compulsivo
El trastorno por atracón es un trastorno alimenticio similar a la anorexia y la bulimia porque la persona se da atracones regulares (más de tres veces por semana). Pero, a diferencia de los otros trastornos alimenticios, las personas con este trastorno no intentan “compensar” el exceso con purgas.
La anorexia, la bulimia y el trastorno por atracón implican patrones de alimentación no saludables que comienzan de manera gradual y llegan al punto en que la persona no logra controlarlos.
Las terapias son una parte crítica para el tratamiento de los trastornos alimenticios. En muchos casos, la terapia familiar es la clave para la recuperación de hábitos saludables de nutrición.

Pensamiento critico
Como se puede observar en la información antes mencionada, la adolescencia se presenta como una etapa de cambios y de poca estabilidad emocional en la que la adquisición o abandono de hábitos depende más de la "moda" que de decisiones propias.
Esta situación, que se da en otros aspectos de la vida de los jóvenes, también se refleja en la alimentación.
Es el momento de la vida en que uno se acepta o no tal como es: gordo, flaco, alto, bajo, etc. Pero en este aspecto también influye la moda y así empiezan los problemas: estoy gorda, tengo mucho de aquí, poco de allá etc.
Con tantas cosas en la cabeza, los adolescentes olvidan, con demasiada frecuencia, que para vivir sano es muy importante una dieta sana, equilibrada y suficiente. Este olvido está llevando a un elevado índice de trastornos alimentarios que comprometen mucho la salud.
Es por esta razón que es de suma importancia que se generen estrategias para ensenarles a los jóvenes adolescentes de la manera más fácil a poder controlar este tipo de trastornos.
Esto se pude lograr si se les brindaran programas de alimentación y nutrición para prevenir problemas relacionados con la alimentación, en el ámbito escolar, familiar y comunitario, impulsar estrategias de prevención y detección de los trastornos relacionados con la alimentación, facilitar a los adolescentes la información necesaria para que puedan tramitar denuncias ante los organismos competentes, así como la posibilidad de recabar información a través de una línea de teléfono habilitada al efecto o por medios telemáticos y establecer mecanismos para la revisión de la información de los mensajes sobre métodos y dietas engañosas que invitan a adelgazar y rendir culto al cuerpo, plasmados en los medios de información dirigidos especialmente al público juvenil y adoptar las medidas necesarias, administrativas o jurisdiccionales, tendentes a evitar las mismas

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